10 abril 2021

Cargando un carro de gavillas en la Vega de Lugán

 

En los años setenta del siglo pasado, antes de la concentración parcelaria, Inocencio y Jesús cargan de gavillas el carro tirado por la pareja de vacas.

01 abril 2021

El arboreto de Rucayo puede desaparecer

David Rubio publica en La Nueva Crónica un  reportaje sobre la tala inminente de un bosque de eucaliptos de Australia, el arboreto de Rucayo, en Valporquero de Rueda, cerca de Valsemana. Fue plantado a finales de los sesenta en un proyecto de Patrimonio Forestal, ocupa 8 hectáreas de monte y actualmente lo investiga la ULE por su valor medioambiental

Un inmenso mar de pinos cubre casi por completo la basta extensión de monte que separa la ribera del Porma de la comarca de Rueda. Cerca de la pista que hoy une el conocido como cruce de Dos Hermanas (que toma su nombre de dos hermosos ejemplares de encina que presiden el punto en el que se encuentran ocho caminos diferentes) y el entorno de Valsemana, centro cinegético donde la Junta desarrolla diferentes proyectos medioambientales, se encuentra un lugar fascinante, desconocido para muchos de los habitantes de la zona y que, en cambio, transporta al visitante a otro continente. El medio del monocultivo de pinos, aparece una amplia extensión de ocho hectáreas con cerca de una docena de distintas especies de exóticos eucaliptos. La atmósfera que crean estos inmensos árboles es más propia de paisajes lejanos, hasta el punto de que parece que en cualquier momento va a aparecer un coala saltando por sus ramas.
Los eucaliptos del que se conoce como Arboreto de Rucayo, por el nombre del paraje, no tienen nada que ver con los ejemplares que se pueden ver en Galicia, Asturias u otras zonas de costa. Se trata de especies traídas desde Nueva Gales del Sur (Australia) y Tasmania, que costaron 80.709 pesetas de la época (10.088 por cada hectárea) y fueron plantados allí hace más de medio siglo, a finales de la década de los sesenta, dentro de un ensayo promovido por Patrimonio Forestal del Estado que consistía en la plantación de estas exóticas especies en dos puntos de la península: Huelva, donde hoy es visitable el bosque y se ha convertido en un recurso turístico, para comprobar su comportamiento en un clima cálido; y León, donde se eligió este terreno situado en el monte de Valporquero de Rueda, hoy perteneciente al Ayuntamiento de La Ercina, para completar el ensayo con un clima frío.
Los eucaliptos resultan tan llamativos en esa zona que la Universidad de León ya desarrolla un proyecto de investigación para detallar la riqueza medioambiental de las diferentes especies que componen este singular bosque, que se abre en medio de los pinares con la elegancia de unos árboles que se han adaptado perfectamente al terreno y al clima, que han permitido que siga creciendo la vegetación propia de la zona (lo que descarta que se puedan considerar especies invasoras) y que vienen a completar, más de 50 años después de su plantación, una apuesta por la diversidad que ahora tantos titulares ocupa al haberse convertido en prioritaria para las administraciones.
A pesar de la singularidad del bosque de eucaliptos, a pesar de la belleza del paraje y del buen estado que presentan la mayoría de sus ejemplares, la fabricación de pelets amenaza su supervivencia. La junta vecinal de Valporquero de Rueda, propietaria de los terrenos, ha adjudicado su tala inminente, como ocurre en otras parcelas que se reparten por la zona y que están ocupadas por pinos, especie que tampoco es precisamente autóctona.
El arboreto de Rucayo llegó a contar incluso con una estación meteorológica para el estudio de las condiciones climatológicas, ocupa ocho hectáreas distribuidas en ocho parcelas de 100 x 100 metros, separadas entre sí por pasillos o cortafueros de 15 metros que fueron realizados con pala bull-dozer. El primer ensayo se realizó con 10 especies procedentes de los viveros de Lourizán (Pontevedra) y Grimaldo (Cáceres), y varias de aquellas especies fueron un fracaso que se subsanó con la introducción de cuatro nuevas especies en cuatro de aquellas parcelas.
En cambio, el arboreto de Rucayo, que bien podría llegar a convertirse en un recurso turístico que además potenciaría los valores de la necesaria defensa del medio ambiente, puede tener los días contados.

15 marzo 2021

El Corte Inglés... de Boñar

La mayoría de los janos solemos ir de compras a Boñar y "La Preciosona" es una visita obligada. El año pasado Pepe, recientemente fallecido, nos comentaba que ya les quedaba poco para jubilarse y cerrar el negocio. ¡Disfrutemos del Corte Inglés de Boñar mientras siga abierto! ¡Merece la pena conocerlo!

Fulgencio Fernández publica en La Nueva Crónica un interesante artículo:

María Dolores regresa del almacén donde guarda los objetos que no están a la vista... pero están en este Corte Inglés de Boñar. | REPORTAJE GRÁFICO: MAURICIO PEÑA

Si en Boñar hay una tienda con historia es Casa Guerrero, aunque sus vecinos la conocen por La Preciosona. Al frente del comercio ubicado en la plaza sigue Mª Dolores Guerrero, la hija del fundador, que camina para los 80 años. Hasta hace pocas semanas la acompañaba su hermano José María, pero ha fallecido y ella es el alma de este lugar "en el que hay de todo... usted pida" 

Hilos, agujas, dedales, lejía, cachas, aguarrás, zapatillas de felpa, abiertas y cerradas, zapatillas de deporte, agujas de ganchillo, fregonas, balones de fútbol, batas guateadas, pasamanería, monos de trabajo, cremallera continua, pinzas para la ropa, excavadoras de juguete, regalos de reyes, botones de todos los tamaños, fajas, medias, calderos... y podría seguir enumerando hasta llenar las dos páginas que siguen.
- ¿Qué puedo pedir?
- Lo que quiera.
- ¿Tiene de todo?
- Pruebe. Aquí la norma es dejar que el cliente pregunte lo que necesita... y resulta que seguramente lo tengamos, en la tienda o en el almacén.
- ¿Sabe dónde está todo colocado?
- Pues claro.
- ¿Y es barato?
- Le voy a contar una cosa. Era a finales de verano y unos asturianos regresaban a casa después de las vacaciones. Ella compraba cosas y él se cansaba de esperar y le dijo: «venga vamos, lo que te falta ya lo compramos en Asturias» y ella le dijo, «marcha tú, que tan barato como aquí no lo vamos a encontrar».

Quien cuenta la historia de la tienda, en la plaza de Boñar, sin ningún cartel en su exterior es su propietaria: María Dolores Guerrero Morán, que va camino de los ochenta años y sigue al frente del negocio. «Y ahora más dedicada, cuando vivía mi hermano Pepe, que falleció hace unas semanas, estaba él mucho tiempo pero ahora me quedé yo, aquí estoy, mañana y tarde».
- ¿En la pandemia también?
-También. Tenemos artículos de primera necesidad, como la lejía.

No hay ningún cartel en la fachada de la histórica tienda, con dos puertas de entrada. ¿No tiene nombre?: «Sí, claro, se llama Casa Guerrero, que es el apellido familiar. En tiempos hubo un cartel de cristal muy guapo, pero se rompió y no lo pusimos más. La gente ya sabe bien dónde está y cómo se llama».
Ése es el momento de preguntar aquello que está en el aire sobre el nombre de la histórica tienda, la de Guerrero, pero que en la villa todos llaman ‘Preciosona’. «Hemos preguntado por la tienda y todos nos dicen, ‘si hombre, la Preciosona, ahí en la Plaza. Vete, tienen de todo».
Sonríe María Dolores, ha intuido las vueltas que hemos dado. «A ver, se dice desde siempre y parece que era una costumbre de mi padre, que a todas las clientes les decía ‘sí preciosa, ahora te lo busco, o lo que sea’. Y cómo repetía lo de preciosa, en realidad guapa, pues ya sabe lo que pasa en los pueblos y la afición a los apodos».
Una clienta que escucha la conversación y parece tener mucha confianza con la familia cierra el debate de los nombres con uno definitivo: «Aquí lo que decimos es El Corte Inglés de Boñar». Y, la verdad, no es mala salida: Preciosona, Guerrero, El Corte Inglés.
Es evidente que se trata de la tienda con más historia de Boñar ¿Antigua? Ni se sabe cuánto, al menos María Dolores. «La abrió mi padre, José Guerrero, pero no le sabría decir la fecha, lo que sí sé es que cuando nací yo, que soy la mayor (en 1941) ya estaba abierto el establecimiento. Pero la fecha exacta, no sabría decir».
La buena mujer, amable y cercana, aún al pie del cañón, recuerda muchas historias y anécdotas, sitúa los mejores años del Casa Guerrero por los sesenta y los setenta, cuando la Feria del Pilar eran dos días de enorme trajín y había otras tres ferias... «Lo del Pilar era un hervidero. Y el verano, servíamos a los del camping, a los veraneantes, a los clientes de Boñar de toda la vida, que estaba lleno de gente... Y ahora, ya me ves, por la mañana aún se mueve algo pero por la tarde igual entran tres o cuatro personas».
- Pero usted no falta.
- Si no vendo me entretengo hablando con los que vienen.
- ¿Lo más antiguo?
- Los mostradores, el de abajo es el original; este otro lo pusimos cuando la ampliación, también muy antiguo.
Y se va. Arrastrando los pies. Despacio. Y reaparece con las zapatillas de felpa que le pedí. No se le olvidó. «Son 12.50 euros». Baratas, sí señora.

01 marzo 2021

Las lágrimas de Bambi

Ofrecemos un artículo publicado en una revista de caza de nuestro vecino, el polifacético Vicente. "Las Lágrimas de Bambi" lo tituló y narra...