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01 junio 2021

Un bosque de cinco continentes - El arboreto de Lugán

Leemos con retraso un magnífico reportaje publicado por Susana Vergara el pasado mes de noviembre de 2020 en Diario de León sobre el Arboretum de Lugán:

Es un refugio de árboles en peligro crítico. Desde un pino de Wollemi, un fósil viviente, a un ciprés que crece en el Sáhara. Es el Arboreto de Lugán. Una reserva natural para proteger los bosques del mundo.

Está al final de una pradera. En Lugán. Un fósil viviente. En 1994, un guarda forestal de ruta con sus amigos por las montañas del Parque Nacional de Wollemi, en Nueva Gales del Sur, Australia, se tropezó con un árbol insólito, una especie que jamás había visto.

Ni él, ni los innumerables científicos que trataron de descifrar qué tenían entre sus manos. David Noble había encontrado una especie que se creía extinguida hace dos millones de años. Pero no.
Para protegerla, los científicos decidieron mantener en secreto el lugar exacto donde estaba ese ejemplar y apenas un puñado más. Nadie podía llegar hasta allí a no ser en helicóptero, cuentan que con los ojos vendados y trajes anticontaminación, una especie de epis botánicos.
Uno de esos árboles dinosaurio crece lentamente en Lugán, a un paso de León, antes de llegar a Boñar. Si caminas hasta el final de una finca prodigiosa, atravesando un paisaje que te lleva por una arboleda de cinco continentes, llegas hasta un ejemplar del pino de Wollemia, un superviviente de esta especie en peligro crítico que está en la Tierra mucho antes que los hombres, hace 200 millones de años.
En 1492, el mismo año en que Colón da con las tierras de ultramar que llamaron América, la poderosa familia Gozze manda construir un acueducto para regar su jardín del Edén en Dubrovnik, Croacia. Es el primer arboreto del que se tiene conocimiento. El acueducto de 14 kilómetros, que trae agua desde el monte Srd, una inagotable fuente de agua dulce, está todavía en uso. Del jardín quedan en pie dos ‘Platanus orientalis’, resistentes y longevos que sombrean todavía el territorio que ocupó aquella huerta de vieja estirpe.
José María Fernández de la Varga es heredero de esa vieja tradición, reservada sólo a unos pocos, que ha entretenido a reyes y nobles y que ahora ocupa a protectores de la Tierra. A guardianes de las especies vegetales.
Hace un puñado de años, pujó por una finca de su padre y se la ganó al otro comprador. Por un camino de tierra que se abre entre los dos bosques autóctonos que encajonan Lugán en el tajo abierto en la tierra por el Porma, hayas mirando al norte, robles luchando por el sur, se llega a este otro bosque que es del mundo.
Savia de cinco continentes. Mucho más que 1.500 especies y variedades plantadas con sabiduría por Chema Fernández, sin más ayuda que sus ahorros porque su arboreto, que es una joya viviente, ha sobrevivido sin apoyo institucional.
Ha viajado mucho. Y algunos de sus árboles, también. De Nueva Caledonia a Hawai, Los Ángeles, escala en Nueva York, Madrid y luego por carretera hasta Lugán. Con pasaporte fitosanitario, control de aduanas, todos los papeles en regla.
En la arboleda de mil nacionalidades crecen y se reproducen ejemplares de Birmania, Zimbabue, Bermudas, China, Japón, Australia, Chile, Canadá, el Sáhara, Vietnam, Alaska, Noruega, Siberia, Kamchrtka... De norte a sur, de climas templados y lluvioso a fríos heladores, de estepas a selvas, de montañas rocosas a vergeles.
Es mucho más que un museo de árboles vivos. Es una reserva natural. Un lugar de protección. Una parcela del planeta en la que están a salvo especies en riesgo de desaparición, en peligro crítico de extinción. Es un reservorio vegetal que forma parte de la red mundial ArbNet, impulsada por The Morton Arboretum, y del BGCI (Botanic Gardens Conservation International) con sede en Londres, máxima autoridad internacional. Lugán es un lugar donde se conservan a salvo ‘ex situ’ ejemplares de árboles y arbustos para garantizar su supervivencia. De este paraíso verde, Chema Fernández cedería sus ejemplares, como ocurriría con los arboretos diseminados por el planeta, para replantar en sus hábitat naturales una especie que, por cualquier catástrofe, hubiera desaparecido en estado salvaje.
El Arboreto de Lugán es probablemente la mejor colección privada de árboles y arbustos de España y uno de los mejor conservados del continente. Por su riqueza y su biodiversidad. Tiene plantadas muchas de las especies amenazadas.
El ‘Wollemia nobilis’, un auténtico fósil viviente, un ‘Pherosphaera fitzgeraldii’ de las Montañas Azules de Australia, desde Katoomba hasta Wentworth Falls, casi exclusivamente de las zonas de salpicaduras de cascadas, el ‘Cupressus dupreziana’, un extraño ciprés que crece en el Sáhara, el ‘Torreya taxifolia’, una rara especie en peligro que habita en la región fronteriza entre Florida y Georgia, el ‘Xanthocyparis vietnamensis’, el ciprés dorado vietnamita descubierto por primera vez por científicos occidentales en octubre de 1999 y descrita como una nueva especie dentro de un nuevo género, el ‘Athrotaxis laxifolia’, el cedro de Tasmania que se da sólo a 1.200 metros de altitud prácticamente inexistente en su forma silvestre, el ‘Franklinia alatamaha’, desde 1803 extinto en la naturaleza, los ‘Athrotaxis cupressoides’, cedros lisos amenazados por los voraces incendios de Australia, el ‘Betula megrelica’ y el ‘chichibuensis’, árboles caducifolios en peligro de desaparición, o el vulnerable ‘Eucalyptus parvula’.
Ha perdido ya la cuenta de lo que ha invertido y dice que ya no echa cuentas. En cambio, recuerda con nitidez el primer árbol que trajo a la finca de 7.400 metros cuadrados para poner en marcha este proyecto de investigación, conservación y divulgación de flora mundial en el que se ha volcado desde 1987.
Fue una secuoya, la conífera más alta que se conoce, que puede llegar a medir 115 metros de altura, un árbol gigante por cuyos troncos pasan hasta carreteras, un coloso que puede vivir entre 2.000 y 3.000 años y que lleva su nombre en honor a un jefe cheroqui.

Es su próximo proyecto, ya en marcha. Plantar en Lugán un bosque de secuoyas, el ser vivo más grande del planeta después de la ‘Armillaria ostoyae’, una colonia de hongos que vive en el Bosque Nacional de Malheur, en Oregón, que ocupa más de 800 hectáreas y se alimenta de árboles, que literalmente devora.
Chema Fernández navega por la red y por el mundo en busca de ejemplares que están en la lista roja mundial para protegerlos. Hace crecer, con paciencia y mucho conocimiento, su galería de árboles vivos.
Su pasión comenzó subido a un coche de línea, cuando pasaba por los jardines de La Condesa, el lugar donde Victoria Esperanza Dolores Mateo-Sagasta y Vidal, la condesa de Sagasta, acostumbraba a llegar cada tarde, desde su casa de la calle Sierra Pambley a esta arboleda urbana, entonces extramuros de la ciudad, para leer.
Un mundo apasionante a través de la ventanilla de un autobús. Tal vez ahí comenzó a diseñar un futuro ligado al cuidado de la naturaleza, a su protección.
Chema Fernández es un ‘manos verdes’, una especie de chamán al que casi no se le resiste ninguna planta. Todas tienen una historia de vida, documentada, una especie de partida de nacimiento y defunción. Es su particular ‘registro civil’ de árboles, que le permite conocerlos mejor.
Al final del arboreto, impregnado de savia de cinco continentes, junto al acceso que da paso al bosque autóctono de Lugán, por donde entran decenas de animales salvajes que se alimentan en la finca, está el fósil viviente, el futuro plantado, el adn para que nunca exista un mundo sin árboles. Es el Arboreto de Lugán. Un lugar por descubrir. Tierra para proteger la Tierra.

Lugán Arboretum. Visitas 680 729 304. Facebook e Instagram


10 noviembre 2016

Guzmán, el primer bisonte leonés

Guzmán, en el centro, y a la izquierda su madre

Guzmán, el primer bisonte que nació en la provincia de León desde hace más de 10.000 años,  concretamente en las instalaciones del Museo de la Fauna  Salvaje de Valdehuesa, es hijo de una de las bisonte que llegaron a Lugán en 2014.

Es el nuevo miembro de la familia del museo de la Fauna Salvaje. Se trata de una cria de bisonte europeo que nacía el pasado 17 de mayo en  Valdehuesa, convirtiéndose en el primer ejemplar que nace en la provincia desde hace más de 10.000 años.

Y aunque desde el museo hacían apuestas sobre qué podría ser, con la ilusión de que fuera hembra para incentivar la reproducción en este museo, fue este sábado cuando se despejó el gran misterio. El veterinario confirmaba que era un macho.

El Museo de la Fauna Salvaje, que abrió sus puertas en 2004, se afianza como un referente incluso a nivel mundial en lo que la exhibición de fauna salvaje se refiere. En estos 12 años, el crecimiento del museo y de sus fondos ha sido continuo, con permanentes incorporaciones de animales más grandes y más vistosos.

12 abril 2014

Más sobre los uros de Lugán





Hoy en día, el Programa Taurus, intentan recrear al uro, basados en datos genéticos y morfológicos precisos del animal. Varias razas de ganado en Europa todavía conservan un buen puñado de genes que los hacen parecerse a aquellos uros que representaron los artistas de hace entre 15.000 y 20.000 años en las cuevas de Lascaux (Francia) Altamira (España) y en los petroglifos del valle de Côa (Portugal).  Por eso se pretende volver a recuperar a los uros, empleando para ello razas de ganado como la Maremmana, Pajuna, Podolica y Sayaguesa entre otras, reintroduciéndolas como especies salvajes de nuevo. 


24 febrero 2014

Llegan más bisontes a Lugán - León



Como nos anunciaban en enero, hace unos días ha llegado un camión holandés con otros seis bisontes a la finca de Lugán donde se encuentran los que habían llegado anteriormente junto a los uros.

rtvcyl.es - lunes, 27 de enero de 2014
 
El bisonte tiene una apariencia prehistórica, como si su evolución física se hubiese detenido hace miles de años. Patas traseras finas, columna retorcida y cabeza hundida. Eso sí, cuenta con un porte elegante que impresiona.
En la finca de Lugán (Vegaquemada) en León hay tres procedentes de Francia y Bélgica que comparten pastos y cuidados con diez uros. En su caso, animales extinguidos hace trescientos años.
El presidente de la asociación de amigos del Bisonte, Fernando Morán asegura que ha habido una iniciativa Centroeuropea para recuperar al animal y devolverlo de forma turística y como gestión de espacios. Han juntado varias razas, entre ellas españolas.
Antonio Álvarez supo de este proyecto de la Asociación de Amigos del Bisonte y la consideró una alternativa interesante para revitalizar la ganadería en la montaña leonesa. Hijo y nieto de ganaderos, apuesta por nuevas especies como sello diferenciador. su motivación, "que el bisonte salga de especie en extinción, como un recurso turístico, para limpieza de montes y para reavivar el medio rural.
Antonio ha invertido ya 35.000 euros y ahora espera la llegada de otros ocho bisontes, procedentes de un zoo de Granada. Los uros, llegados de Bélgica, son los primeros que hay en España. Es, por tanto, pionero, aunque confía en que el proyecto arraigue. La magia de la zoología, reses del paleolítico impulsando la ganadería del siglo XXI.

02 febrero 2014

Sobre los bisontes de Lugán - León

Bison es un género de mamíferos artiodáctilos de la familia Bovidae conocidos comúnmente como bisontes, que en la actualidad se encuentra reducido a dos especies: el bisonte o búfalo americano (Bison bison), que vive preferentemente en las Grandes Llanuras de Estados Unidos, Canadá y México donde recientemente se le encontró en vida silvestre por casualidad, y el amenazado bisonte europeo (Bison bonasus), que es el mamífero de mayor tamaño de Europa y que vive preferentemente en los bosques y que actualmente ha quedado reducido a algunas pequeñas áreas protegidas de Europa del Este, por lo que es objeto de varios programas de reproducción en cautividad.


Cazado por el Hombre de Atapuerca y profusamente representado en las cuevas de Altamira, no existe ninguna duda de que estas tierras estuvieron pobladas por el bisonte.
Uno de los bisontes de Lugán
Es un animal social y gregario, forma manadas que oscilan entre 10 y 30 individuos liderados por un viejo macho. La época de celo tiene lugar entre agosto y septiembre. El periodo de gestación es de entre 260 y 270 días, tras los cuales, las hembras paren una sola cría. Los partos se dan entre mayo y junio, y las hembras suelen aislarse para parir. Las crías son destetadas a los siete meses, y permanecen junto a la madre hasta los tres años. La longevidad máxima que se ha registrado es de 22 años, aunque puede llegar a los 40 en cautividad.

La distribución original del bisonte europeo comprendía desde la Península Ibérica a Rusia occidental.
Aunque enorme, esta vasta distribución no era continua, pues  prefieren los espacios boscosos, y en las llanuras eran sustituidos por manadas de uros o toros salvajes. La caza y la tala cada vez más intensiva de los bosques europeos para aprovechar la madera o destinar la tierra a la agricultura o al pastoreo redujeron el hábitat primigenio de los bisontes.  En el siglo XII se mató al último bisonte ibérico en Navarra, siendo ya muy raro en Europa Occidental; para el siglo XIV.

Por su parte, desde el siglo XVI las dinastías reinantes en Rusia, Lituania y Polonia consideraron que la muerte de un bisonte era privilegio de la realeza, llegando a castigar el furtivismo incluso con la muerte en algunas ocasiones. Esto permitió una supervivencia más o menos aceptable de este animal en Europa Oriental hasta la Primera Guerra Mundial, cuando comenzaron a ser masacrados por decenas para alimentar a los refugiados y los soldados en el frente. La especie se habría extinguido totalmente de no haber en ese momento 50 individuos viviendo en zoológicos repartidos por todo el mundo.

En 1923 se instituyó en Polonia la Compañía Internacional de Defensa del Bisonte (CIDB), que defendía la recuperación de esta especie. En los años 50 consiguió el permiso del gobierno polaco para reintroducir 12 ejemplares  en el Bosque de Białowieża,  y en 1966 la ONU incluyó el bisonte europeo en su lista de animales protegidos. Desde entonces, los esfuerzos combinados del CIDB y varios parques zoológicos en distintos países han logrado un éxito aplastante: de aquellos 12 ejemplares descienden hoy en día 613 bisontes que habitan en distintos parques nacionales  y varias nuevas manadas que han sido introducidas en régimen de semilibertad en otros paises,

En España se reintrodujeron el 4 de junio de 2010, después de mil años, siete ejemplares en el municipio palentino de San Cebrián de Mudá, los cuales se adaptaron bien y consiguieron reproducirse, En junio de 2012 llegaron 17 nuevos ejemplares desde Holanda y Bélgica, que fueron distribuidos en tres grupos: una segunda población de 6 ejemplares en San Cebrián de Mudá, 4 ejemplares en Siero y 7 en Villayón.  (Asturias); más tarde en las comarcas de Juarros (Burgos) y Els Ports (Castellón), ahora la finca de Vegaquemada en Lugán (León), donde tres bisontes esperan la llegada de otros ocho para compartir espacio con diez neouros llegados recientemente de Bélgica.

Se estima que el número total de bisontes europeos era en el año 2011 de unos 4000 ejemplares. A pesar de ello, la especie sigue estando en peligro. Su baja diversidad genética, fruto de la consanguinidad, hace que estos animales sean especialmente vulnerables a virus como el de la fiebre aftosa. La reintroducción de manadas de bisontes en estado semisalvaje en varios países de Europa no sólo está relacionada con las necesidades de conservación de esta especie, sino también con el deseo de fomentar el turismo rural, ya que la especie atrae al turismo. Además, los machos que ya no son dominantes —por lo que viven aislados— normalmente se venden a zoológicos o se pueden cazar.         (Información de Wikipedia)

01 febrero 2014

Sobre los neouros de Lugán (León)

Uno de los uros de Lugán

El uro euroasiático (Bos primigenius primigenius o Bos taurus primigenius) es un mamífero artiodáctilo extinto perteneciente al género Bos, de la subfamilia Bovinae.
Era un bovino de gran tamaño, originado en Asia central hace aproximadamente 2 millones de años (Bos acutrifons), para después extenderse por  Asia, África y Europa, dando origen al Bos primigenius y sus diferentes subespecies; las cuales, a su vez dieron origen a las distintas razas de ganado doméstico actual. Desapareció paulatinamente, debido a la caza, el retroceso de los bosques y la domesticación. La última subespecie en extinguirse fue la europea, siendo el ejemplar postrero, una hembra que murió en el antiguo bosque de Jaktórow (Polonia) el año de 1627.

Los uros europeos eran toros oscuros con el hocico blanquecino, cuerpos robustos  y espalda con joroba a consecuencia de las largas espinas vertebrales torácicas que poseían. Además tenían cuernos potentes de color blanco en la base y color negro en las puntas, que podían llegar a medir hasta 100 cm. Las extremidades, tanto las delanteras como las traseras, eran largas, lo cual seguramente les confería la gran velocidad que podían alcanzar. La altura media a la cruz era de 160 a 180 cm en el caso de los machos (pudiendo llegar a los 2 metros) y 150 cm en las hembras.

La ausencia de uros en los ecosistemas silvestres europeos es uno de los eslabones perdidos de nuestro patrimonio natural. Hoy en día, el Programa Taurus, intentan recrear al uro, basados en datos genéticos y morfológicos precisos del animal. Varias razas de ganado en Europa todavía conservan un buen puñado de genes que los hacen parecerse a aquellos uros que representaron los artistas de hace entre 15.000 y 20.000 años en las cuevas de Lascaux (Francia) Altamira (España) y en los petroglifos del valle de Côa (Portugal).  Por eso se pretende volver a recuperar a los uros, empleando para ello razas de ganado como la Maremmana, Pajuna, Podolica y Sayaguesa entre otras, reintroduciéndolas como especies salvajes de nuevo.

27 enero 2014

Bisontes y uros en Lugán

Apuesta por bisontes y uros para revitalizar la ganadería en la montaña leonesa
 
En su finca de Lugán (Vegaquemada), en León, Antonio Álvarez cuenta con tres ejemplares de bisontes y diez de uros, los primeros en España.
 



rtvcyl.es - lunes, 27 de enero de 2014
 
El bisonte tiene una apariencia prehistórica, como si su evolución física se hubiese detenido hace miles de años. Patas traseras finas, columna retorcida y cabeza hundida. Eso sí, cuenta con un porte elegante que impresiona.
En la finca de Lugán (Vegaquemada) en León hay tres procedentes de Francia y Bélgica que comparten pastos y cuidados con diez uros. En su caso, animales extinguidos hace trescientos años.
El presidente de la asociación de amigos del Bisonte, Fernando Morán asegura que ha habido una iniciativa Centroeuropea para recuperar al animal y devolverlo de forma turística y como gestión de espacios. Han juntado varias razas, entre ellas españolas.
Antonio Álvarez supo de este proyecto de la Asociación de Amigos del Bisonte y la consideró una alternativa interesante para revitalizar la ganadería en la montaña leonesa. Hijo y nieto de ganaderos, apuesta por nuevas especies como sello diferenciador. su motivación, "que el bisonte salga de especie en extinción, como un recurso turístico, para limpieza de montes y para reavivar el medio rural.
Antonio ha invertido ya 35.000 euros y ahora espera la llegada de otros ocho bisontes, procedentes de un zoo de Granada. Los uros, llegados de Bélgica, son los primeros que hay en España. Es, por tanto, pionero, aunque confía en que el proyecto arraigue. La magia de la zoología, reses del paleolítico impulsando la ganadería del siglo XXI.