06 abril 2016

Crisis láctea. El futuro de la comarca

Catorce de los 19 ganaderos de leche de vacuno de la montaña leonesa a los que la cooperativa Cea-Esla ha dejado de recoger la leche aún no han encontrado comprador para los 7.000 litros diarios que producen sus explotaciones. Por ello, los sindicatos agrarios y los afectados decidieron, en una reunión celebrada ayer en la Cámara Agraria Provincial, que hoy tirarán centenares de litros ante las puertas de la Delegación Territorial de la Junta, en una movilización prevista a las 12 del mediodía. Los organizadores barajan repetir a diario la medida de protesta hasta encontrar una solución para estos productores que, de no encontrar comprador —y a un buen precio—, se verán forzados a cerrar sus explotaciones.
Las queserías Picos de Europa y Piedra de los Mártires son los que se han hecho cargo de recoger el producto a los cuatro ganaderos que han salvado la situación, con contratos de tres meses y con un precio de entre 22 y 23 céntimos por litro, sustancialmente por debajo de lo que paga actualmente la industria en la provincia que oscila entre los 32 y los 28 céntimos.
Las explotaciones que aún no han encontrado comprador se encuentran en Reyero, Huergas de Gordón, Candanedo de Fenar, Barrillos de Curueño, Gallegos de Curueño y Taranilla, mientras que las ubicadas en Lugán, La Losilla y Villahibiera han aceptado la oferta de las queserías de la montaña oriental.
La leche que se produce en estas zonas de la montaña leonesa es de buena calidad, pero se trata de ganaderos con explotaciones muy dispersas, algo que «dificulta la recogida» y sólo se podrá mantener esta ganadería de leche si hay «estructura productiva» en la montaña y que, de lo contrario, dichas explotaciones se verán obligadas a desaparecer pues son ganaderos que  «no tienen otra actividad productiva a la que dedicarse. Llevan más de 45 años en el sector, y ninguno de los afectados contempla la posibilidad de abandonar la actividad».
  Información extractada de Diario de León y fotogragía de La Nueva Crónica de León

04 abril 2016

Adrienne Calderón, de Lugán?

En un Diario de León atrasado leemos una noticia sobre una leonesa, Adrienne Calderón, de Lugán, que estuvo en los campos de concentración nazis. ¿Alguien puede aportar algún dato suyo?

Más de 400 mujeres españolas padecieron la tortura inimaginable de Ravensbrück, el campo de concentración más perverso de la II Guerra Mundial. Hubo dos leonesas; de Adrienne Calderón, originaria de Lugán, no queda ni rastro desde 1945; de Ángela Cabeza, nacida en la Cepeda, ha trascendido una escalofriante historia, que su hija relata hoy desde una pequeña comuna francesa.


La puerta se abría directamente hacia la plaza del campo, donde seguía la avenida desde la que se hacían las llamadas. En un gran edificio estaban las duchas, la cocina, los despachos del jefe de seguridad y los vigilantes, los calabozos y, bien visible, la chimenea de un gigantesco horno crematorio. En un estrecho pasillo con las paredes salpicadas de sangre se construyó más tarde la cámara de gas. Así era Ravensbrück, el campo de exterminio más grande de Alemania levantado especialmente para mujeres. Se encontraba a unos 90 kilómetros de Berlín, en un lugar pantanoso. Allí se hicieron experimentos médicos, se prostituyó a miles de mujeres y también miles de ellas fueron fusiladas, ahorcadas, gaseadas o tuvieron que trabajar hasta la muerte.
Se calcula que entre 1939 y 1945 pasaron por Ravensbrück y sus campos satélites más de 132.000 prisioneros, entre mujeres, hombres y niños de 40 nacionalidades diferentes. 40.000 de ellas sobrevivieron a aquel infierno, pero el impacto físico y psicológico que padecieron durante años provocó una actitud de mutismo y omisión. «Ella nunca nos contó mucho acerca de su deportación. Sabemos que con sus camaradas fue inefable; las mujeres debían soportar la vida, una vida que les habían arrebatado, pero que vencieron con empeño, fraternidad y solidaridad. Y aunque fue duro, muy duro, estas mujeres resistieron», relata Marie-France Cabeza-Marnet, hija de Ángela Cabeza Rodríguez, leonesa que salió con vida de aquel sufrimiento inimaginable. Originaria de Magaz de Cepeda, sobrevivió al holocausto, pero jamás contó nada a los suyos y les prohibió visitar el campo, recuerda la mayor de sus tres hijos. El segundo nombre de mujer leonesa registrado en los archivos de Ravensbrück —este impronunciable nombre significa en alemán ‘puente de los cuervos’— es el de Adrienne Calderón, según los datos del censo lanzado recientemente por el Ministerio de Justicia, nacida en Lugán el 10 de julio de 1913. De ella no existe ni rastro. En los papeles de la resistencia francesa a los que ha tenido acceso este periódico, el nacimiento de Adrienne —en el exilio era habitual afrancesar el nombre o cambiarlo para evitar represalias a los familiares en España— figura en Perpignan, por lo que su caso abre muchas incógnitas. De Adrienne, que actualmente tendría 99 años, sólo se sabe que entró en el campo de concentración en 1945 y después fue deportada a Helmbrechts, comando principalmente de mujeres, situado en Baviera, que trabajaba para la planta de tejidos Josef Witt, para después ser trasladada a Holleischen, donde las mujeres detenidas trabajaban para la firma de municiones Skoda.

15 marzo 2016

Porma, la cigüeña con GPS


Imagen tomada por GIA-León del ave abatida con su emisor de GPS en la espalda
Una de las doce cigüeñas abatidas en febrero entre Vegas del Condado  y Barrio de Nuestra Señora se llamaba Porma y portaba un GPS desde 2013 para su seguimiento y estudio.
Ésta es la noticia en Diario de León:  Quince días después de que aparecieran cinco parejas de cigüeñas tiroteadas en las inmediaciones de la Devesa del Curueño, frente a la carretera de la CL-624, la organización ecologista SEO/BirdLife denunció ayer, en una nota de prensa, que una de ellas estaba radiomarcada desde el 2013, y estaba siendo objeto de seguimiento y estudio por parte de sus técnico, dentro del programa Migra.
‘Porma’, que así se había bautizado al ave abatida junto a sus compañeras de vuelo, era una hembra de cigüeña blanca marcada el 31 de mayo de 2013 en Barrio de Nuestra Señora. Su nombre se debe al río Porma, uno de los que atraviesa la localidad. Fue marcada gracias a la colaboración de Grupo Ibérico de Anillamiento GIA-León y con la financiación de la organización suiza Storch Schweiz. Llevaba en su espalda, como si de una mochila se tratase, un emisor data logger GPS-GSM que enviaba diariamente, vía móvil, su posición. Con más de 43.000 localizaciones obtenidas desde que se marcó, los técnicos de la SEO aseguran que conocían «perfectamente sus viajes y movimientos en los últimos tres años».
Esta cigüeña no se iba a invernar a África, sino que pasaba los meses más fríos del año en el sur, a 720 kilómetros de su nido, concretamente en el suroeste de Cádiz y en el sur de Sevilla. Se alimentaba en las marismas de Benalup-Casas Viejas, en las marismas de Doñana, y en los vertederos de Dos Hermanas y Medina Sidonia. Cada primavera regresaba a su nido en el valle del Curueño donde criaba con éxito, hasta que el pasado mes de febrero fue abatida, en pleno periodo de reproducción de la especie.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha abierto una investigación para esclarecer la autoría de los hechos, mientras que los cuerpo de las aves fueron trasladadas a la Facultad de Veterinaria de León para su estudio.
SEO/BirdLife, como viene haciendo con este tipo de delitos, se personará en el proceso penal que se abra por estos hechos para exigir la plena responsabilidad de los autores. Seguirá impulsando, además, la necesidad de una regulación y persecución efectiva contra la caza ilegal de aves a través de la Red Europea de los Delitos Ambientales, coordinada por la organización.